Acelerar cualquier cosa que se enfoque en un resultado es excelente. Digo esto porque, si podemos obtener un resultado en un tiempo más corto, sobra más tiempo para correr atrás de nuevos desafíos, para finalmente tener nuevos resultados y, consecuentemente, también crecer más en menos tiempo.

El otro día vi una nueva versión del cuento de la Liebre y la Tortuga, que decía que si la Liebre se hubiera enfocado en la llegada como la Tortuga lo hizo, no solo habría ganado la carrera, sino que también habría llegado mucho antes, con una diferencia de tiempo enorme.

Esto puede ser adaptado al mundo de los negocios, pues si usted va más rápido, alcanza las metas más rápido y consigue resultados más rápido.

¡Es así de simple!

(La frase “la prisa es enemiga de la perfección” no encaja aquí porque acelerar procesos no significa hacerlo mal).

Con eso en mente, hace unos años atrás, Infusionsoft, empresa a la que nosotros representamos en Brasil y América Latina, decidió crear un “proceso acelerador”, que consistía en un hangar enorme con centenas de profesionales técnicos de la empresa a disposición para ayudar a los clientes.

La idea funcionaba como una línea de producción: Cada cliente pasaba por la mesa del técnico, comentaba lo que estaba necesitando, y era hecho allí, en el momento. ¿Se imagina estar con problemas para montar una landing page y un técnico, totalmente especialista, la montara en el momento junto con usted?. ¿Acelera?

Nos gustó mucho la idea, pero encontramos algunos agujeros: El proceso era muy superficial – usted tenía que llegar con un problema totalmente redondo y pequeño que pudiese ser resuelto de forma rápida sin atrasar toda la fila de personas que también necesitaban hablar con aquel profesional. Además, como fue una acción momentánea, los clientes no tuvieron mucho tiempo de prepararse para llegar con los problemas en la mano. Sin contar que, por supuesto, esto sucedió en Arizona, limitando quién podría participar en el evento.

Como todo en la vida es modificar algo ya existente, compramos la idea e hicimos algunos cambios importantes. El enfoque era el mismo: Acelerar el proceso del cliente con ayuda técnica de calidad. Sin embargo, decidimos hacerlo de una forma más personalizada, es decir, un cliente a la vez. Ese cambio nos permitió entrar aún más en el negocio del cliente, no solo despejando dudas o respondiendo cuestiones superfluas, además debatiendo sobre puntos que no habían sido considerados por el cliente (la típica “opinión externa”).

Nuestro acelerador acabó convirtiéndose en un encuentro de 1 a 3 días con nuestro equipo de profesionales, con 1 hora de reunión previa para definir lo que será visto en este tempo, definiendo las estrategias a ser aceleradas y lo que será necesario para aprovechar al máximo el tiempo juntos.

¡Es como si nuestro equipo fuese parte de su empresa por 1, 2 o 3 dias!

Ya realizamos decenas de aceleradores y, como técnica, puedo afirmar la ganancia de know-how que ocurre en ambas partes. Nosotros de Babel-Team ganamos conocimiento de un mercado particular del cual esa empresa forma parte. Aprendemos sus matices, lo que funciona y lo que no funciona y el tipo de público que ese mercado alcanza. El lado del cliente gana en la agilidad con las tecnologías utilizadas y con los aportes del equipo de conocimiento de mercado en general (adquirido, inclusive, con otros aceleradores).

Quiero compartir estos 2 videos de empresas que hicieron el acelerador y son totalmente diferentes en términos de mercado para mostrar el impacto que él genera:

¡Sin contar, que estos 2 aceleradores fueron hechos presenciales! Además del presencial, tenemos el acelerador online que acelera aún más el negocio, pues no implica desplazamiento de ninguno de los lados y además queda grabado.

Si usted está pensando en acelerar su negocio, pero no sabe ni por dónde empezar, hable con nosotros y conozca más sobre nuestro Acelerador.

QUIERO SABER MÁS

 

Diana ViscontiSobre la Autora

Diana Visconti – Arquitecta en Automatización y Consultora de Modelo de Negocios. Carioca “da gema“, se formó en Publicidad por la Pontificia Universidad Católica de Rio de Janeiro, Brasil (PUC-RJ) y, antes de terminar la facultad, ya estaba inmersa en el mundo de la automatización.

Comenzó en Babel-Team en 2013, aprendió sobre Automatización de Marketing y Ventas con su colega Fábio Hansen y Consultoría de Negocios con Jorge Aldrovandi.

Certificada en Infusionsoft desde 2015, entrena y da soporte en inglés, español y portugués. En 2016, comenzó la Pos-Graduación en Administración de Empresas para expandir el área de Consultoría de Negocios.

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